las buenas relaciones. Los estudiantes al no tener en cuenta lo qué es una falacia, sus tipos,
al no diferenciar los buenos argumentos y al no mantener una buena predisposición para la
resolución de diferencias, se alejarán de la verdadera naturaleza de la argumentación y
atacarán o desacreditarán a quien exponen, más no a las ideas, siendo esto, nefasto en el
acto comunicativo. Como bien los menciona Wetson (1994), si no se tiene claro lo que son
las falacias, los textos producidos serán fraudulentos disfrazados como verdaderos.
El desconocimiento de los elementos de la argumentación escrita, conlleva evidenciar
inseguridad al momento de abordar la tarea práctica de la argumentación escrita. Por lo que
los textos escritos serán débiles, carentes de sentido y significado para quien escribe, así
como para los lectores, quienes por lo general presentan una posición crítica – reflexiva frente
a los mensajes que reciben.
Si bien, los investigados indican que aplican los elementos de la argumentación escrita,
no es menos cierto que, se contradicen al mencionar que no logran realizar el planteamiento
de premisas y conclusiones en textos argumentativos cortos; al no plantear tesis,
introducción, sustentación basada en datos y evidencias probatorias, ni argumentos de
autoridad en los textos argumentativos largos. Todo lo cual, conlleva a asumir que el
conocimiento de los referidos elementos es superficial.
Las propiedades textuales, tampoco no son consideradas en un gran porcentaje por los
investigados, Entre ellas la coherencia, lo que conlleva pensar que sus textos carecerán de
unidad textual. Huerta (2010), expresa la coherencia es necesaria para lograr una
organización secuencial y estructurada de los contenidos en el texto. Es decir, vincular los
significados a nivel macro en el texto, para dar un sentido global del texto, sin contradicciones.
Villarnovo (1990), ratifica que la coherencia contribuye a que el texto no tenga contradicciones
y que este interrelacionado entre los distintos elementos. Si los estudiantes no tienen claro lo
que es esta propiedad tan importante, entonces será imposible entender el propósito
comunicativo de su producción textual.
La cohesión es otra propiedad textual que según los investigados no la aplican. Esto
también incide en el escaso desarrollo del texto argumentativo. Cassay, Luna y Sanz (1995),
mencionan las oraciones que conforman un discurso, no son unidades aisladas, sino que
están vinculadas o relacionadas entre sí y la cohesión obedece a los criterios formales. Si los
estudiantes no tienen lo que es la cohesión, las palabras empleadas para la argumentación
carecerán de significado. Teixeira (2008), al respecto menciona que, si las ideas en un texto
son vagas, no comunican nada, no poseen ninguna informatividad, entonces el problema es
de cohesión. No se trata de abundar en palabras, frases e ideas, sino, de otorgarles sentido
y significado a través de una escritura técnicamente desarrollada.
La adecuación a la situación comunicativa es otra de las propiedades textuales que no
toman en cuenta la mayoría de los investigados, por lo que el nivel de registro de sus textos,
no estarán apegados a la circunstancia comunicativa del receptor. Cuando se plantea textos
argumentativos con destinatarios reales, el emisor debe adecuar el texto a la situación
comunicativa del destinatario (Rubio y Arias, 2021). La adecuación comunicativa es
necesaria, pues mide el grado de ajuste del escritor al propósito comunicativo, en el caso de
la argumentación, convencer. (Sotomayor, C., Gómez G., Jéldrez, E., Bedwell, P. Domínguez,
A.2014). Si en el texto escrito no se evidencia el nivel de registro y de conocimiento en función
del receptor, entonces difícilmente este entenderá el mensaje. Todo texto debe ser escrito en
función de las necesidades del emisor caso contrario carecerá de interés para él, incluso para
el mismo emisor.
En definitiva, la argumentación escrita es el planteamiento de ideas razonadas, con la
finalidad de convencer y persuadir al lector sobre una determinada postura o tesis. El emisor
para justificar busca pruebas, basadas en datos, hechos, citas de autoridad, entre otros. Para
elaborar textos argumentativos, se necesita conocer y aplicar los elementos de la
argumentación escrita, al igual que las propiedades textuales. Todo estos elementos y
propiedades le dan sentido y una coherencia estructural a la argumentación escrita. Si carece
el texto argumentativo de cualesquiera de estos elementos o propiedades, entonces será
incompleto.