Al margen del aprendizaje académico, ello ha ayudado a los estudiantes a desarrollar
competencias transversales, como la comunicación interpersonal, el trabajo colaborativo y
autónomo, con la creatividad y originalidad, lo que se promueve es su participación en clase
sea virtual o presencial y descarta posibles barreras de integración.
En este contexto estos planteamientos, dan paso de una educación tradicional a una
sociedad que se fundamenta en la adquisición del conocimiento, no ha sido tarea fácil; el rol
funcional del docente dentro de este enfoque no solo conlleva a exigir un cambio en sus
prácticas metodológicas, sino a un cambio de mentalidad que involucra sus creencias frente
a los distintos entornos donde se puede lograr el aprendizaje.
Es por ello que la transformación educativa en el empleo de entornos virtuales ha
logrado la creación de instrumentos educativos, capaces de mejorar la calidad educativa de
la persona estudiante y al docente mismo, cambiando la visión en que se: obtiene, maneja e
interpreta la información. Por ejemplo, las TIC, como herramientas tecnológicas, han
estableciendo una novedad en cuanto a los modelos de comunicación, que también crean
espacios de formación, información, debate, reflexión, eliminando las barreras del
tradicionalismo, en el aula. Para Díaz-Barriga, (2013) afirma que:
Es una construcción didáctica y la manera cómo se pueda construir y consolidar un
aprendizaje significativo en base a la tecnología, en estricto pedagógico se habla del uso
tecnológico a la educación. (p. 35) lo cual concuerda con varios autores, entre otros, con
Castillo-Busto, Yépez-Moreno (2021)
Los procesos de enseñanza y de aprendizaje en el aula, al utilizar las TIC, necesitan de
competencias, que primeramente parten del docente, el cual implementa una metodología
capaz de aprovechar las herramientas tecnológicas, donde la capacitación docente deberá
considerarse una de las primeras opciones antes de afrontar nuevos retos educativos.
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