suma la necesaria formación de los docentes y profesionales en el área educativa y del
restante personal que se hace partícipe de este proceso (Acosta et al, 2020).
Es importante considerar el impacto que, además, han tenido las tecnologías para la
enseñanza y la organización en materia educativa, en especial, las paradojas que se
presentan ante la latente desigualdad que existe en la forma de acceder a este tipo de
tecnologías, una posible disparidad entre la evidencia que existe tratándose de la
investigación en educación y los diseñadores de productos de carácter tecnológico, los costos
derivados se insiste en la adquisición tecnologías y el nominado analfabetismo informático,
en especial, si la juventud, ante la sobre exposición a dispositivos digitales, prefiere
actualmente el acceso a información cada vez más breve y fraccionada (como la que reposa
en la Internet), aspecto que se ve traducido en una disminución en la lectura de textos y, por
ende, una baja capacidad de comprensión de lectura (Trahtemberg, 2020).
Así las cosas, para el caso de América Latina (atendiendo justamente a estas brechas
presupuestales, a la desigualdad social y a que el grueso de la comunidad a nivel regional
está en vía de desarrollo), es precisa la implementación de mecanismos que permitan hacer
frente a los desafíos que se presentan a este respecto, así: es necesaria una adecuada
selección de la tecnología que resulta oportuna y adecuada para la educación para que no
se elija la “primer opción” que se ofrezca, sin más; en este particular sentido es importante
que los distintos países compartan las experiencias que se tienen, a este respecto, con las
distintas comunidades a nivel local y regional, para evitar el costo e inversión de tiempo
infructuosos. En ese particular sentido, es importante atender a que el grueso de las prácticas
exitosas que se acumulan en tecnología de información aplicada a la materia educativa se ha
desplegado en comunidades con recursos económicos (en América del Norte y Europa) que,
además, cuentan con personal adecuadamente formado y capacitado, siendo que en la
comunidad latina esto no ocurre necesariamente (Trahtemberg, 2020).
Asimismo, debe tenerse en cuenta que el empleo de programas y uso de
computadores en toda la región sigue siendo muy diverso, por lo que es precisa una
integración que permita un adecuado uso de la computación en lo educativo; esto implica que
se establezcan criterios específicos que permitan la incorporación de la investigación en los
distintos proyectos de desarrollo para una adecuada selección de software y hardware en el
aula; del mismo modo, es importante no obviar que se precisará, en algunos casos, de
equipos especializados y profesionales que permitan, a los diseñadores, preparar un
adecuado software educativo, por lo que deben aunarse los esfuerzos para una investigación
oportuna, seria y prolija en la materia, con miras a evitar que se pierda capital y tiempo;
paralelamente deben perfeccionarse los sistemas reconocidos y autorizados por los usuarios,
teniendo en cuenta que los mismos deben responder a las demandas que se tienen en los
países latinos y que, valga aclarar, son distintas a aquellas que se tienen en aquellos de
donde provienen los diferentes sistemas (Trahtemberg, 2020).
Tratándose de la formación y capacitación de los docentes como uno de los pilares a
considerar en esta transformación es importante que se busque la articulación de programas
de capacitación regionales para estos nichos poblacionales. Sin embargo, es importante no
obviar la obligatoria diferenciación de la capacitación tecnológica que se surte para los
profesores de la educación primaria respecto de aquellos que desempeñan sus actividades
a nivel de educación secundaria, tecnológica, superior o especializada. Así las cosas, es
importante que en esta capacitación no solo se considere el uso de video, computadora y
tecnología sino aspectos distintos como el cambio de horario, los tiempos, los materiales que
se emplean para un proceso exitoso de enseñanza y el software disponible; deben
desarrollarse entonces sistemas de formación regionales, de especialistas y de personal de
investigación capacitado en pedagogía de computación (Trahtemberg, 2020).
Volviendo a la precitada idea, es importante el desarrollo de sistemas de acreditación
regional de los docentes con el debido acompañamiento del personal directivo de las
escuelas, colegios y diferentes actores de la institución de educación superior; lo antedicho,
con miras a que se pueda lograr una acreditación conforme a los estándares de América